Llevaba rato mirando el techo. Mirando sin ver. La pequeña lamparita de su escritorio impedía que la noche cerrada del exterior invadiera también su habitación. Se levantó pesadamente de la silla y observó en derredor, buscando recuerdos, analizando las posibilidades, tratando de encontrar -en vano- alguna respuesta. Abrió el armario y, sin saber la razón, cogió su chaqueta favorita, herencia de su padre, y se la puso al hombro. Se calzó y abrió la puerta de su carto. Echó una ojeada al que había sido su hogar durante toda su vida. Todo en aquel lugar permanecía inalterable al paso del tiempo. Los mismos mueblos, las mismas fotos, los mismos olores.. todo.
Salió de su casa por la puerta del garaje, como había hecho siempre. Antes de cerras se dio cuenta de que las llaves habían quedado olvidadas en algún rincón de su cuarto. No importaba realmente, donde iba no las necesitaría.
Cerró.
Fuera, noche cerrada. Una fresca y suave brisa le mecía el pelo y le obligó a abrigarse. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad se percató de que había una multitud de estrellas rodeándole y celebrando su encuentro. "¡Qué ironía!" -sonrió- "noche cerrada"..
domingo, 15 de noviembre de 2009
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1 comentario:
impresionante
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